La mayoría de las empresas cuentan con
empleados que con su ejemplo y dedicación hacen que el trabajo sea cada día más
llevadero, pero también como existen empleados ejemplares y motivadores también
existen los empleados tóxicos, estos no son más que aquellos empleados que con
sus actitudes negativas, entorpecen el trabajo de los demás y por ende el de la
organización, llevando está al borde del caos y a la desesperación.
Hay una inmensa cantidad de empleados tóxicos,
estos que todo se lo encuentran mal, critican a todo el personal, son
arrogantes, conflictivos, creídos, holgazanes, anti-jefes, y muchas veces su conducta dañina hace que los
demás se vean influenciados por él. Provocan conflictos entre compañeros,
envenenan las relaciones en los departamentos, y en ocasiones hasta las
personas que le dirigen son afectado por este tipo de empleados que hemos
denominado tóxico.
Este tipo de empleado puede ser
evitado o bloqueado desde la misma entrevista, solo hay que realizarles
preguntas abiertas para que este se desboque hablando y en un momento menos
pensado va a caer la actuación y a salir la realidad de su veneno, si en este
caso no puede ser detectado y llega a entrar a la compañía como empleado, pues
en el periodo de prueba que dura tres meses difícilmente el supervisor no se dé
cuenta de con quien está tratando, y lo que le espera si no le pone un freno o
en su defecto una despedida justificada.
Aunque parezca paradójico la verdad es
que este tipo de empleado es cumplidor de sus tareas, y en ocasiones hasta
puede resultar buen compañero, hace creer que tiene la habilidad de trabajar en
equipo, pero siempre con la intensión de ir soltando su veneno a quien le quede
a su alrededor, resultan de beneficios para la empresa, pero para los
departamentos a los que tiene acceso es sumamente perjudicial, ya que afecta el
ambiente que se supone sea cordial y ameno en un lugar donde pasamos más tiempo
activo que en nuestros propios hogares.
Lo importante es que todos conocemos
ese tipo de empleado, que pone en contra a todos en la empresa, y se hace pasar
por la persona más confiable. La parte difícil la tiene el supervisor inmediato
de este, ya que en la mayoría de los casos, esta persona cumple con su trabajo,
y el Supervisor no cuenta con las suficientes evidencias que le permitan despedirlo
o recomendar para despido.
Al igual que empleados tóxicos también contamos
con supervisores tóxicos, y si estos dos se juntan, pueden llegar a ser una bomba
de tiempo para la empresa que laboran, ya que pueden ser una mala influencias
para los demás, no tanto para los que ya trabajan en la organización, sino a
los que están por ser contratado, el mensaje que les enviamos a estos nuevos
empleados es que ser así es parte del trabajo y es cómo funciona la empresa que
nos acaba de contratar.
En conclusión se puede decir que el
empleado toxico es la persona que más daño le hace a una empresa, ya que su
actitud negativa atenta tanto con los demás compañeros como con los clientes,
ya que por lograr su objetivo muchas veces no le importa que tanto pueda
afectar el bien más preciado que tiene la empresa y por la cual subsiste.
Recomendación: alejémonos de este tipo
de compañero de trabajo, ya que si logramos que este nos envuelva en su maraña
es capaz hasta de hacernos perder nuestro trabajo, y la credibilidad ante la
empresa.
Un artículo original de:
Ángel Laucer Ortiz
Facilitador de la Formación Profesional
Entrenador de Entrenadores
Maestría en Gerencia y Productividad
Postgrado en Alta Gestión Empresarial
Licenciado en Administración de Empresas
Licenciado en Mercadotecnia.
Fundador de la escuela de negocios: Laucer Consulting Group.
Contactos: angellaucer@gmail.com
PCS: 809-863-0759

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